diumenge, 30 de gener de 2011

Dia 2: Atomium y Ruta del Cómic

Ultima entrada sobre este viaje a tierras Belgas.

Nos levantamos a una hora decente y enganchamos el desayuno a ultima hora. La mayoría de españoles había hecho lo mismo y en ese momento era ese idioma el que dominaba en el comedor. Pedro nos contó sus peripecias por Europa y como consiguió que un Argentino le hiciera de guía por Bélgica ese día.. Con esta innecesaria pero curiosa información nos fuimos en busca de un Metro.

En Bélgica deben ser muy confiados, puesto que no hay barreras en el metro, tan solo el típico aparato para "picar" el tiquet. El Transporte en si tiene una forma curiosa, a medio camino entre un autobús moderno y uno de los múltiples Tranvías de la ciudad.



Después de varios transbordos (algunos más de los estrictamente necesarios) llegamos a las afueras de Bruselas, lugar de reposo del imponente Atomium. Casi todo el mundo se bajó en esa parada, pero para nuestra sorpresa no para ver el monumento, si no para ir a una Feria del Automóvil que se celebraba en un inmenso recinto (al estilo lo que hay en Montjuic).

El Atomium es una inmensa estructura de metal que reproduce un Átomo de Hierro a una escala descomunal. Las esferas son visitables y estan unidas por escaleras. Realmente es dificil hacerse una idea de las proporciones del monumento mediante fotos. En directo se ve enorme y espectacular.



En 1991 surgió la iniciativa de restaurar fachadas antiguas pintando en ellas viñetas de Cómic. Estos murales creados por los artistas más reconocidos forman lo que se denomina "La Ruta del cómic". El Dia anterior marcamos en un mapa de la ciudad la localización de las pinturas más importantes. Habia llegado el momento de ir en su caza.

Empezamos por la zona Este de la ciudad, donde casualmente nos encontramos un bullicioso mercadillo y la curiosa estampa de un sinfín de molinillos de viento gigantes bordeando un canal.



Fuimos siguiendo nuestras propias indicaciones hasta media tarde, fotografiandonos con todos los murales que pudimos (algunos, como el de Asterix, eran inaccesibles). Para completar la ruta visitamos algunas de las tiendas de cómic del centro. Algunas eran casi galerías de arte, con cuadros y originales que asustaban de solo mirar el precio. Y si, también hay manga y todo tipo de merchandasing.



Empieza a Atardecer. Una vuelta por la Gran Place a modo de despedida y hacia el Albergue a buscar las cosas. El Avión sale en unas horas y no acostumbra a ser buena idea perderlo...